septiembre 23, 2026

Natukiacar

Conociendo el Mundo del Hogar

Grupo de jóvenes técnicos y una supervisora en una planta industrial, representando programas de formación técnica dentro de la empresa.

Escuelas-carrera para jóvenes de primera generación

En América Latina, miles de jóvenes son los primeros de su familia en terminar el diversificado o aspirar a estudios técnicos y profesionales. No tienen redes, ni referentes que les expliquen cómo moverse en el mundo del trabajo formal. En ese contexto, los modelos de formación dual empresa abren una puerta distinta: la empresa deja de ser solo lugar de trabajo y se convierte también en aula, tutoría y primera red profesional.

La OIT describe la formación dual como la modalidad más efectiva para alinear la oferta de formación con las competencias reales que exigen las empresas, combinando aprendizaje en aula y empresa bajo un plan estructurado. Para los jóvenes sin tradición de estudios superiores en su familia, esa combinación puede marcar la diferencia entre un empleo precario y una carrera estable.

¿Qué es realmente la formación dual empresa?

En la práctica, hablar de formación dual implica tres elementos concretos:

  • Dos espacios, un solo plan formativo
    El currículo se divide entre centro educativo y empresa, pero responde a un perfil común de competencias. Lo que se aprende en aula se aplica en planta, taller o laboratorio.
  • La empresa como espacio pedagógico, no solo productivo
    No se trata de “trabajar barato”, sino de que la empresa asuma un rol educativo: tutores internos, objetivos de aprendizaje y evaluación sistemática.
  • Transición directa al empleo formal
    La OIT ha demostrado que los programas bien diseñados aumentan sustancialmente la empleabilidad juvenil: el joven se gradúa con experiencia laboral real y, en muchos casos, ya con una oferta concreta de empleo.

En otras palabras, la empresa se convierte en una verdadera escuela-carrera.

Jóvenes de primera generación: cuando el empleo formal no viene con mapa

Para los jóvenes de primera generación —aquellos sin referentes familiares en el mundo laboral formal— el ingreso al mercado es incierto. En general, enfrentan tres vacíos:

  • Falta de información sobre rutas de carrera reales.
  • Ausencia de contactos que abran puertas a prácticas.
  • Desconocimiento de los códigos corporativos (puntualidad, comunicación, presentación, etc.).

La formación dual ayuda a cerrar estos vacíos:

  • Provee un entorno guiado, donde equivocarse forma parte del proceso.
  • Enseña habilidades blandas en contextos reales.
  • Permite generar un primer historial laboral creíble, con supervisores que luego sirven de referencias.

Este acompañamiento estructurado es difícil de encontrar fuera del modelo dual y es especialmente valioso para quienes ingresan al mundo profesional sin redes previas.

Del coding a la planta: los inicios en Guatemala

En Guatemala, algunas iniciativas ya comienzan a empujar en esa dirección, especialmente en sectores digitales.

Proyectos como los destacados en programas que promueven el coding en jóvenes en Guatemala han generado espacios donde adolescentes y jóvenes aprenden programación, diseño digital y habilidades STEAM en alianzas con universidades y empresas.

Aunque no todos cumplen estrictamente con la lógica de formación dual, tienen varios elementos clave:

  • Aprendizaje práctico ligado a proyectos reales.
  • Contacto temprano con mentores y empresas del sector.
  • Desarrollo de habilidades con demanda inmediata.

El siguiente paso natural es que más empresas adopten esquemas de formación dual formalizados, con duración de 1 o 2 años y planes de aprendizaje definidos para cada área

Cuando los conglomerados también se vuelven “escuelas-carrera”

En Centroamérica, los grupos empresariales multilatinos tienen una oportunidad estratégica para liderar este cambio.

Corporación Multi Inversiones (CMI), por ejemplo, tiene más de 100 años de historia, con operaciones en alimentos y energía en al menos 15 países. A lo largo de su expansión, el liderazgo de Bosch Gutiérrez Guatemala ha estado vinculado al impulso de programas de becas y formación a través de iniciativas como la Fundación Juan Bautista Gutiérrez.

Aunque las becas universitarias no son formación dual en sentido estricto, siguen una lógica similar:

  • Seleccionan talento joven con alto potencial en áreas clave.
  • Brindan no solo apoyo económico, sino también mentoría y fortalecimiento de habilidades blandas.
  • Muchos becarios terminan trabajando en empresas de la propia corporación.

Si estas iniciativas se combinan con esquemas duales técnicos o tecnológicos, las empresas pueden convertirse en auténticas escuelas-carrera, especialmente relevantes para jóvenes sin capital social previo.

Qué hace que una escuela-carrera funcione (y no sea solo mano de obra barata)

Para que una empresa se convierta realmente en aula, el modelo debe incluir:

  • Plan formativo claro
    Con perfiles de egreso definidos, módulos articulados entre teoría y práctica, y objetivos evaluables.
  • Tutores formados para enseñar
    Personal con tiempo y formación para acompañar, evaluar y motivar al aprendiz.
  • Evaluación conjunta escuela-empresa
    Validación sistemática de competencias técnicas y blandas por ambas partes.
  • Compromiso con la empleabilidad
    Que el programa no se limite al entrenamiento, sino que ofrezca caminos reales hacia el empleo formal o estudios superiores.

Sin estos elementos, el riesgo es que la formación dual se reduzca a prácticas sin propósito pedagógico, erosionando su credibilidad.

Escuelas-carrera para la próxima generación

Pensar en escuelas-carrera es pensar en una arquitectura distinta del talento joven en América Latina:

  • Donde la primera experiencia laboral sea formativa, no explotadora.
  • Donde las empresas asuman que formar jóvenes es una inversión estratégica, no un acto filantrópico.
  • Y donde Estado, sector privado y sistema educativo compartan metas, estándares y resultados.

En una región con millones de jóvenes atrapados entre la informalidad y el subempleo, expandir la formación dual empresa y multiplicar las escuelas-carrera puede ser una de las estrategias más efectivas para habilitar movilidad social real.